19 mayo 2011

Esgrafiado con parafina

"Mezclar las tierras de color con el aglutinante, pintar “descuidada” pero controladamente, dibujar trazos gruesos y finalmente raspar para encontrar el producto de unos gestos determinados: son actos “primitivistas” en la producción de las imágenes que nos encantan".

Cuando se está produciendo imágenes hay un momento en que ya no se va más con lo que se ha aprendido en cuanto a las técnicas tradicionales y pica el bicho de la experimentación esperándose obtener un resultado bastante placentero de una serie de acciones combinadas en las cuales sólo al final se logra percibir algo de lo cual tenemos una idea pero no un resultado definido. Es muy interesante dejar algo al azar, observar las huellas que aparecen en el soporte debido al manejo desprevenido de la herramienta y encontrarse finalmente con un resultado mejor que el esperado.
La técnica que explicaré a continuación la desarrollé en la época en que estudiaba en la escuela de artes (época bastante productiva en cuanto a soluciones alternativas a la falta de material y a la búsqueda de una propuesta plástica), gracias al recuerdo de un ejercicio escolar y a la observación del trabajo de varios artistas clásicos que, aparte de aplicar la pintura tradicionalmente, escribían sobre ésta aun fresca con la otra punta del pincel, que aplicaban varias capas de pintura para luego raspar con herramientas puntiagudas, o que simplemente cortaban el lienzo para producir diferentes resultados en la representación del espacio. Son los casos de Klee, Ernst, Dubuffet, Tapies, Toledo y Fontana entre los que más se destacó este tipo de acciones sobre el material.

El esgrafiado con parafina consiste en aplicar capas de pintura a una cartulina resistente y entre capa y capa dibujar con parafina las zonas que se quieran conservar de determinado color para finalmente raspar con una espátula y descubrir la imagen.

Simplemente lo primero que se debe hacer es aplicar, sobre la cartulina, una capa de pintura preferiblemente acrílica ya que ésta seca rápidamente. Encienda una vela y con su llama, caliente otra para proceder a dibujar con la parafina derretida las líneas o zonas que se deseen conservar de tal color. Luego aplique otra capa de pintura de otro color, cubriendo la superficie totalmente, y proceda con la parafina de la vela previamente calentada a conservar las zonas que desea sean de este color. Estas operaciones se repiten de acuerdo a la cantidad de colores deseados.

Aplicado el último color y secado respectivamente, se toma la espátula y se procede a raspar , cuidadosamente de adentro hacia fuera, para retirar la parafina completamente, de esta forma se descubrirá la imagen.

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