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27 noviembre 2012

CUERPO-ESPACIO, la elipsis, el espacio negativo

“No ha desaparecido la vivencia ingenua y directa del espacio o la vida en el mundo circundante-espacio. Todo lo contrario: en casi todas las actividades humanas desempeña una función de primer orden en la realidad cotidiana.”

Hans Joachin Albretcht [1]

Comencé a coleccionar algunas imágenes digitales, desde hace pocos años, inquietándome por cierto tipo de tendencias que se hicieron reconocibles en la web. Al principio eran compartidas masivamente por el correo electrónico y ahora pueden verse gracias a la popularización de las redes sociales como el Facebook: las “colombianadas”, la “gente friki”, las “modelos ocasionales” o el “autorretrato frente al espejo”, por nombrar algunas entre tantas imágenes que pululan en la red. Por el hecho de tenerlas categorizadas me generan curiosidad y la idea de que son dignas de una serie de análisis interdisciplinarios, para el conocimiento, el análisis y la crítica de la cultura, la estética y el comportamiento de la gente en nuestra contemporaneidad. Estas fotos que anteriormente eran parte de colecciones privadas y reposaban en álbumes personales y familiares, se han vuelto, al parecer, de dominio público.

Me interesan especialmente las imágenes de las dos últimas categorías que mencioné anteriormente, las “modelos ocasionales” y la del “autorretrato frente al espejo”. Pues si bien pueden entrar dentro del tema de “cuerpo-genero” porque hay una tendencia bastante evidente hacia la aparición de mujeres o el protagonismo de estas, lo que realmente me llama la atención es la “elección” de los espacios de las fotografías y los objetos que aparecen en ellas, por estar cargados de elementos que generan el interés por el cual comencé a hacer este trabajo.

Utilizo la elipsis, herramienta del lenguaje visual, como elemento principal para generar un discurso encaminado hacia la reflexión entre el cuerpo y el espacio de las personas que protagonizan las fotografías en cuestión. La elipsis en palabras de María Acaso: “[…] consiste en la eliminación explícita de algún elemento de la representación visual, cuya ausencia transforma el significado de la imagen”.[2]

En este caso seleccioné algunas fotos que tengo de chicas ubicadas en la categoría de “modelo ocasional”, donde aparece la joven en una pose de “top model” (evidentemente copiada de las imágenes de las mujeres que se presentan en las revistas de farándula y moda), en un espacio que no tiene nada que ver con el modelo artificial copiado, observándose en la mayoría de los casos el espacio intimo del cuarto, el baño o algún lugar de la propia casa. Apliqué una silueta de color negro sobre la figura femenina con el fin de hacer evidente el espacio circundante, pero a la vez se pone en evidencia el cuerpo, su pose y la relación que hay entre la figura y el fondo. Relación abordada en los textos propuestos para la clase, en especial el de Wucius Wong y Rudolf Arnheim donde se explica el efecto visual que causa una forma negra sobre el fondo blanco y viceversa, considerándose generalmente el color negro como fondo. Así, respecto a las imágenes intervenidas la figura silueteada pasa a convertirse en fondo, por la profundidad que genera el color negro y el fondo de la fotografía, en el cual quiero hacer énfasis, se vuelve figura.




Este proyecto entraña una serie de reflexiones, sobre lo que suscitan las relaciones entre cuerpo y espacio, asociadas a lo cultural en cuestiones de género, personalidad, economía, sociedad, temporalidad, mediatización, etc. Y con lo estético en cuanto a la experiencia, la percepción, el gusto, y el tema de la actualidad de la imagen y el uso de los “nuevos medios”, tanto en el arte como en la cotidianidad, que han generado cambios importantes en nuestros modos de vida.



Respecto al emplazamiento, a la par de la idea y en relación a la reflexión intrínseca en las imágenes, que hay entre lo público y lo privado, surgió la idea de ponerlas en el espacio público, en los lugares destinados para la publicidad que acostumbra la imagen femenina idealizada y los espacios construidos cuidadosamente. Lugares urbanos de paso donde la gente durante el tiempo de espera de su transporte cotidiano puede observar detenidamente la imagen, como los son los paradores de buses. Y las Vallas publicitarias del metro, en especial las que están ubicadas al frente de las plataformas de espera, ello para establecer una relación de confrontación. Así se cumpliría con el objetivo enunciado anteriormente y se enfatizaría en la relación entre lo público y lo privado, cuyo significado se desborda.

Referencias

[1] Albretcht, Hans Joachin. Escultura en el siglo XX. Blume. Barcelona 1981.

[2] Acaso, María. El lenguaje visual. Paidós Ibérica S.A. Barcelona, 2006. P 102.

Un poco de imagen digital




09 febrero 2012

Fragmentos para disertar sobre la Modernidad en torno a la película Tiempos Modernos de Charles Chaplin

Por: Alexander Cuervo, Para el curso de Sociología de la Cultura, Noviembre de 2012.

La modernidad es un periodo cronológico determinado por una serie de características especiales, configuradas a manera de proyecto, donde la producción humana estaría condicionada por la razón y alimentada por la idea de progreso. Lo moderno es un concepto positivo que está asociado a lo “bueno”, cuya idea aun pervive en la conciencia del común, en la idiosincrasia de la gente. Pero no quiero hablar demasiado en torno a su origen y desarrollo porque me interesa realmente basar este ensayo en la película Tiempos Modernos de Charles Chaplin quien de una forma muy sagaz hace una crítica muy interesante en relación al tema de la modernidad o la herencia que dejó y por consecuencia se desarrolló la Industrialización, ya que en dicho film he visto elementos que me permitieron reflexionar de una manera especulativa, ciertos aspectos que considero deben ser dignos de análisis, debido a la complejidad del concepto que a pesar de haber sido una idea positiva, trajo consigo una serie de problemas igualmente complejos.

Una de las ideas principales de la modernidad está basada en el aprovechamiento de los recursos, los ilustrados decían que dejar caer los frutos de los árboles era absurdo, a partir de esta idea podemos pensar que se crearon nuevas formas de tecnificar los cultivos y de masificar la conservación de los alimentos en el marco de los adelantos científicos y también técnicos que permitieron la creación de maquinas para elaborar nuevos y más variados productos y por ende la creación de fabricas amplias con necesidad de muchos empleados, todo esto a la par de un crecimiento poblacional con necesidad de empleo y de consumir todos esos productos.

Chaplin al principio de su película nos muestra un rebaño de ovejas, recurre de forma muy interesante a la ya clásica imagen del borrego como símbolo de sumisión y presenta la imagen del reloj que es uno de los iconos propios de la modernidad, pues la industrialización, tecnificación y masificación de la producción humana llevó a que este aparato para medir el tiempo se convirtiera en una herramienta fundamental para el control de horas de llegada, turnos, horas de alimentación y horas de salida. El tiempo, que es un concepto subjetivo se convierte en la modernidad en una entidad importante e interesante de investigar, a razón de lo antes dicho, se vuelve un discurso que nos puede hablar de la gente, sus actividades y también las problemáticas que de ello se derivan, como por ejemplo el abuso evidente por parte de empleadores en la implantación de turnos de trabajo muy largos y tiempos de descanso insuficientes.

Víctima de un ataque de nervios por el exceso de trabajo, derivado del aumento progresivo en la velocidad de producción, Chaplin nos permite afirmar que en torno al tema en cuestión aparecieron o se hicieron más evidentes algunas enfermedades. Como otro ejemplo está la escena donde el pastor va con su mujer a visitar la prisión y Chaplin se encuentra en la salita de espera con la señora, donde está sonando una cuña radial sobre medicinas para la gastritis. Gracias a la modernidad se pudieron evidenciar nuevas enfermedades físicas pero también sicológicas y sociales como la violencia, en este caso política, que se manifiesta en el asesinato del padre, participante de la huelga, y por consecuencia de ello la orfandad de las niñas y la aparición de los agentes gubernamentales encargados de recogerlas, nos habla de mecanismos, entidades y funcionarios encargados del control de ciertas problemáticas, como lo es la prisión y todo lo que eso implica, asociado al discurso del control, la vigilancia y el castigo.

La industrialización, el aumento de la población, el desarrollo urbano, traen consigo nuevas necesidades, nuevos roles, nuevos sueños y esperanzas, gracias a la oferta de una mejor vida. Charles Chaplin sabe aprovechar irónicamente el fenómeno. Hay más variedad de trabajos, pero también más desempleo e inequidad entre clases sociales. El protagonista y su nueva amiga se encuentran frente a una casa donde un hombre y su esposa con su vestido impecable de ama de casa, lo despide a él que parte para su trabajo, ambos muestran una felicidad empalagosa y supuestamente contagiosa para los protagonistas, que anhelan una vida similar. Una vida condicionada por el consumo, por la monotonía del trabajo a la casa y de la casa al trabajo, donde lo que se necesita o se desea para vivir se puede conseguir en un solo lugar: el supermercado. Donde no sólo se proveen de alimentos, sino de ropa, implementos deportivos, juguetes, cosméticos y demás. Algo que propone comodidad, ahorro de tiempo y para el caso de los protagonistas en su condición de pobreza, frustración, por no poder acceder a la oferta comercial expuesta cotidianamente.

La modernidad implica la razón en las dinámicas culturales, así como un adelanto tecnológico y el desarrollo como el más profundo anhelo. Un proyecto ambicioso que ideológicamente está bien ordenado y se presupone justo, sin embargo estas dinámicas del comportamiento humano no se pueden condicionar a partir de un deseo, pues muchas veces lo que trata de contener termina por desbordarse gracias a las acciones indeterminadas del comportamiento humano. Es la modernidad un concepto ambiguo y bastante polémico, es una estructura compleja que nos permite hablar de lo humano en el tiempo y de sus maneras de operar e interactuar, basadas en el desarrollo social, tecnológico y en la vida misma.

16 diciembre 2011

Libros de Artista - Artes Visuales 2011


Paula Arboleda
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Alex Cuervo
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Luz E. Jurado
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Luisa María Urquijo
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Darly Yadira Yepes
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Esteban Oporto
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Luis Esteban Ospina
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Cristin G. Niño
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Jhonatan

12 agosto 2011

Breve ensayo sobre Marcel Duchamp y Jannis Kounellis

Por: Alexander Cuervo, para la clase de Arte y Nuevos Medios. Agosto de 2011

Sobre Marcel Duchamp

Nota inicial: Los fragmentos que aparecen entre comillas con relación a Marcel Duchamp pertenecen al libro “El Arte Contemporáneo” de Renato Barilli (referencia completa abajo en la bibliografía).

“El más vasto e inquietante enjuiciamiento de la obra de arte en la cultura contemporánea se debe a Marcel Duchamp.” 

Si he de hablar sobre el aporte de Duchamp al arte, debo decir que las obras e ideas de este francés, nacido en 1887 en Blainville, revolucionaron las prácticas artísticas, su función y su finalidad. Esto implicó un gran cambio en la estructura y concepción del arte en general, manifestándose en la persona del artista como creador, los medios de producción, la obra de arte en sí, las formas de exhibición y, por consiguiente, en el público receptor. 

Fue un experimentador inagotable, criado en un ambiente propicio para la producción artística, inspirado por las propuestas novedosas de su época: el futurismo, con su constante revaloración a la máquina, y el cubismo, que comenzaban a utilizar, como recurso, materiales extraídos “tal cual”; el trompe-l'oiel de la pareja Braque-Picasso y los agregados polimatéricos del mismo Picasso, Boccioni y Tatlin. Sin embargo, en dichas propuestas, los materiales “reales” participaron con el propósito artístico concreto de producir objetos autónomos, competitivos y alternativos. Más el verdadero aporte de Duchamp vendría ligado a la utilización por parte de él, junto con algunos de sus colegas integrantes del movimiento Dadaísta, de “objetos encontrados”: 

“[…] hallazgos salidos del mundo natural o del de los utensilios, y caracterizados por algún grado de capricho, extrañeza o fuerza de impacto sensorial. […] objetos estéticamente relevantes, en cuanto capaces de estimular en nosotros la reacción de lo bello, de lo feo, de lo sublime, de lo vulgar, de lo repugnante, de lo provocador”. 

Aparece el concepto de ready-made que literalmente se traduce como “reelaborado” o “vuelto a hacer”, pero que va más allá de una simple acción sobre el material.

“[…] basta quererlo, emanar una "intención" en tal sentido y todo puede convertirse en "obra de arte" […]”

En dichas obras podemos determinar elementos importantes en su producción, que anteriormente eran inconcebibles en las prácticas artísticas, como lo son el azar y la casualidad, la banalidad, el humorismo, la experiencia y la autocrítica. Todos elementos que influenciaron a los artistas posteriores, que inspiraron movimientos artísticos vanguardistas como el Surrealismo, el Arte Povera y el Arte de proceso, entre otros.

Entonces lo que verdaderamente importa es el coeficiente mental que se antepone a cualquier experiencia, la idea. Así sin que un objeto necesariamente cambie en su aspecto físico, basta con que sea desplazado, colocado de tal o cual manera, para que pase a hacer parte de la esfera de la valoración estética, desviándolo de su fin práctico. Lo que determina el nacimiento del Arte Objetual y por ende del Arte Conceptual.

Sobre Jannis Kounellis

“¿Cómo elaborar un cuadro, dar forma a una estatua, en un mundo donde el lenguaje plástico ha perdido irremisiblemente su estabilidad expresiva?”

Jannis Kounellis, artista italiano nacido en 1936 en Grecia, estudio en la Academia de Bellas Artes en Roma. Por el año de 1963 comenzó a utilizar objetos y elementos poco convencionales en sus obras, entre los que se cuentan plantas y animales vivos. En 1967 se unió al movimiento Arte Povera de Germano Celant, hecho que determinaría el desarrollo de su propuesta.

“[…] los materiales del arte, en su radicalidad, han de ir hoy más allá de los géneros artísticos tradicionales.”

En las obras de Kounellis podemos encontrar una serie de materiales familiares, instalados de tal manera que exaltan su valor simbólico: telas, carbón, piedra de cantera, hierros, costales, maquinas de coser, y en general todo aquello que tiene relación con la producción industrial, para generar un evidente contraste entre la dicotomía naturaleza-cultura.

El Arte Povera, como una corriente del Arte Conceptual, hereda el sentido crítico hacia la producción industrial y el interés por los objetos ya elaborados del Dadaísmo, agregándoles una simple transformación basada en la acción de los fenómenos naturales. Sencillamente los materiales son envejecidos, patinados, oxidados, quemados, ahumados, etc. O conseguidos, seleccionados de tal manera que reúnan estas cualidades, que les confieren la calidad de objetos “desechados”, donde evidentemente ha quedado como huella la actividad humana y su cotidianidad.

Kounellis es verdaderamente consciente de que el arte es el amplio mundo de la artificialidad y que su lenguaje cambió para convertirse en un medio donde prima el pensamiento, la reflexión y la autocrítica. Su materialidad apunta a dejar claro el mensaje ya enunciado por Schiller en su ensayo Sobre la poesía ingenua y sentimental: 

"hoy la naturaleza ha desaparecido de nuestra humanidad, y sólo fuera de ella, en el reino de lo inerte, volvemos a encontrarla en su pureza." 

Su experiencia consiste en convertirse en una especie de coleccionista, de arqueólogo, para evidenciar la presencia ausente del ser humano: su "rastro", las huellas de su existencia en la tierra, aquello que imprime sobre todo lo que manipula, fabrica o utiliza. Lo que le sirve para vivir: alimentarse, habitar, comunicarse. Sin embargo, la disposición de sus elementos dista de ser un mero registro taxonómico para presentarse como algo escénico, teatral, donde necesariamente está considerado el espectador, que a partir de su inmersión corporal y perceptiva, se convierte en finalizador de la obra. Allí no sólo opera lo visual, sino los cinco sentidos. Los sonidos, el olor y el tacto desempeñan un papel tan importante como las formas que los generan.

Bibliografía:

BARILLI, Renato. El Arte Contemporáneo, De Cézanne a las últimas tendencias. Santafé de Bogotá, Editorial Norma, 1998. pp. 247-272. (Traducción de Carlos Arturo Fernández).

KOUNELLIS, Janis. Catálogo de la Exposición 19 de noviembre de 1996 - 19 de febrero de 1997. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, 1996. pp. 135-165.