Amebiasis
23 de Mayo de 2007
Cierto día, un joven estudiante de bacteriología acudía por primera vez al laboratorio, para mirar por el microscopio, y cuál sería su sorpresa al descubrir que en las amebas veía el rostro de su madre. Preguntándose aterrado si aquello que le ocurría era el famoso complejo de Edipo, corrió inmediatamente a buscar un psicoanalista.
Después de varios meses de costosas consultas, el psicólogo descubrió que el joven no había podido “superar al padre”, un viejo carpintero de oficio. Le dijo que a pesar de que había viajado tres veces a San Andrés, tenido sexo con dos mujeres al mismo tiempo y cursaba las carreras de ingeniería en sistemas y bacteriología, no se había podido construir un guarda ropas.
Pobre imbécil, no se dio cuenta, antes de dedicar media vida y más de medio salario a ese “buitre del inconsciente” que lo que pasaba no era que las amebas tenían la cara de su madre, sino que su madre tenía cara de ameba.
Desagradable gracia
23 de Mayo de 2007
Erimateo paseaba, cierto día, muy alegre, tarareaba una canción maluca pero pegajosa, cuando de repente le cayó una caca en la frente y parte del hombro izquierdo. De inmediato miró para ver cuál era esa “maldita ave” que le había provocado tal desgracia, proporcionándole tan desagradable gracia, pero no pudo ver nada. Aquella caca era algo extraña, un poco incolora, un poco insípida, no olía mal pero tampoco olía bien y era exageradamente brillante. El joven desesperadamente miraba para todos lados mientras seguía preguntándose qué ave era, ¿un gallinazo, tal vez? Pero no, ¿una paloma? No era posible. Pero… ¿qué plumífero podía expeler medio kilo, aproximadamente, de materia fecal? Miraba y miraba ansiosamente cuando, por fin lo vio, parado en un tejado. Estaba allí con sus blancas alas que batía torpemente, esa carita de “yo no fui” y una risita nerviosa que delataba a cualquiera… Señores: a Erimateo lo había cagado un ángel.
La costura es una manifestación del individuo en el dominio de las materias y las formas, es representación del cosmos que lo ubica en el universo. El producto mágico cobra vida, nace como un micromundo que proyecta el cuerpo. Ahora él continuará solo su viaje, liberado de la mano de su creador que ha quedado convertido en un hábil cazador, un gran pensador y un autentico mago. En el muñeco se inserta un alma: él será un "animado".
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30 junio 2010
Lo que necesitaba era un exorcismo
17 de junio de 2008
Agustín el flaco, se le torció al diablo… algunos años antes en la encrucijada de caminos había hecho un pacto con este. Le pidió que si la mujer que amaba caía rendida a sus brazos, haría todo el mal que fuera posible. La relación con esa mujer que aun le trastornaba el sueño, no salió nada bien, siempre que quería hacer algo, le salía mal, demasiado mal.
Un sábado en la tarde, se le apareció el “príncipe de las tinieblas” a cobrarle el pacto hecho, porque lo único que había conseguido hacer mal era la relación con su mujer. El flaco sacó una estampita de la virgen del Carmen que cargaba en el bolsillo de atrás del pantalón y le dijo: “alejáte de mi negro hijueputa”, y corrió rápidamente a esconderse en la iglesia. El cura al ver su cara de susto se le acercó, inmediatamente Agustín le contó la historia, y este le respondió que lo que necesitaba era un exorcismo. Lo llevó a la parte de atrás del confesionario y allí le metió el bien y le sacó el mal, repetidas veces. Desde ese día, ese pobre muchacho, anda con unas manías muy raras, hasta le cambió el caminado, sigue yendo a confesarse frecuentemente y dice que no volvió a sentir la presencia del “enemigo malo”… Yo lo que creo es que el diablo no perdona.
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El velorio de don Gregorio
18 de junio de 2008
Cuando murió don Gregorio, el señor de la tienda, lo velaron en la sala que queda al lado de la iglesia. A parte de su familia, asistieron muchas personas del sector porque el “cuchito” era muy apreciado en el barrio. Entre oraciones, tintos y guarito, iba transcurriendo el tiempo cuando entró al recinto un loco del sector, muy sucio y mal oliente, con su costal al hombro. Se acercó al féretro, talvez a rezar una oración, llamado por la curiosidad que le produce a la gente un hecho como este. Algunas personas que estaban allí se sintieron ofendidas por la presencia de aquel hombre y fueron a pedirle que se fuera. El loco sin problema se alejó, pero pasados unos 10 minutos volvió y de nuevo fue sacado de la sala. 15 minutos después, regresó como si no hubiera pasado nada y uno de los familiares de don Gregorio ya molesto le dijo en voz alta: “RESPETÁ HOMBRE, ANDÁTE QUE NO TE QUEREMOS VER MÁS POR AQUÍ”. El loco salió de nuevo, se dirigió a una de las ventanas por la cual desde la calle se podía ver hacia adentro y aferrado a la reja le gritó a todos los asistentes al velorio: “QUE HIJUEPUTAS TAN PICAOS CON ESA HILACHA 'E MUERTO”.
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El montañero
25 de Junio de 2008
Edgar el “montañero” venía de un pueblo. Lo conocimos porque en el bar siempre invitaba a una ronda de polas, seguramente para que nosotros pagáramos luego las siguientes rondas, pero nunca lo logró. Se mantenía diciendo que el pipí de él era tan largo que se había hecho un tatuaje que en estado de reposo se leía: “Renopla”, y que cuando lo tenía parado decía: “Recuerdo de una noche de placer en Constantinopla”. Decía también que se había comido a la mitad de las mujeres del pueblo a punta de paja y que había desvirgado a la boba del barrio bajo, que desde ese día no paró de repartirlo a diestro y siniestro, poniendo a la mamá a criar nietos de todas formas y colores. Había uno mono, otro negro de ojos zarcos, otro pelirrojo y pecoso, unos gorditos, los otros flaquitos, hasta había uno que se parecía al cura del pueblo, pero como nada me consta dejo aquí, antes de que este cuento se me convierta en chisme. Luego les seguiré contando más historias del “montañero”.
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