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16 junio 2010

Editoriales

DISENTERÍA

Ha sido un proyecto destinado al fracaso, que nació sin esperanza alguna y una mentalidad pobre y cerrada. Fundada con el fin de comunicar las ideas de unos personajes enfermos (léase: seres humanos corrientes). Que han subutilizado los medios de comunicación para promover un mensaje vulgar, desabrido, pretencioso y malintencionado que no tiene nada de novedoso ni de especial.

De "Papeles para limpiarse el culo"

Leer y no pensar en prejuicios es lo que sugieren estos textos y fotografías que viajan a través de la Web para comernos juntos la carroña que respiramos. Palabras irresponsables para mirar y asumir el papel de estúpidos y canallas, letras de más, letras de menos. Pero detrás de esta variedad lingüista alternativa, nos persigue la angustia y el dolor por las cosas macabras que encontramos diariamente para burlar nuestra indolencia; para resaltar las propuestas elásticas que trascienden sin duda más allá del papel con que sutilmente nos limpiamos el CULO.

Editorial llorón

Porque no nos gusta lo que somos, ¡no, no y no!

“Hay personas que enriquecen sus anécdotas con alguna desgracia, hay quienes nacieron desgraciados y algunos que sólo cuentan desgracias; como otros a los que sólo les suceden desgracias. Mejor dicho, hay desgraciados de desgraciados. De todos modos no dejan de causarnos mucha gracia”.

Somos el testimonio vivo de un ser humano burdo, brusco, vulgar, envidioso, lujurioso e ignorante, goloso y sapo, envenenado y chismoso, atarbán y vicioso, que desea la mujer del prójimo, que prefiere los noticieros de TV cuando presentan mucha violencia y las revistas de farándula, que adora de la prensa amarillista y el queso costeño. Seres atestados de información basura proveniente de la pésima educación que nos han dado, de las múltiples religiones que nos ofrecen y de la propaganda que cotidianamente se observa y escucha en todas partes… Eso somos, parte de la mayoría. En esta ocasión presentamos, con seguridad, una de nuestras peores publicaciones, alimentada por la paranoia colectiva producida por el manejo de la información de los medios audiovisuales y los sucesos de violencia e inseguridad actuales. Como todos en este país estamos enfermos y nuestra razón de ser es testimoniar esta condición, de una manera calumniosa e ignorante (no le sostenemos a nadie). Mejor dicho, no somos de fiar y esa es nuestra mejor virtud.


Un ojo en el mugre

“Cuando uno no tiene nada que decir, es víctima del estreñimiento mental y por más fuerza que hace no consigue sacar el maldito bombillito”…

Varias veces nos han preguntado que qué significa DISENTERÍA, bueno, aparte de lo que la palabra refiere (se puede encontrar en cualquier diccionario de lengua es-pa’ñola), mejor dicho, cuál es el contexto en el cual se desarrolla un pobre blog como este… Pero en el momento de la respuesta siempre nos quedamos cortos, de 20 a 30 cm más o menos, en ese momento nos quedamos callados y nos miramos maliciosamente, como cuando se está confundido o cuando se le ha obsequiado a alguien, en una mesa redonda, un chicle de los que ponen la boca negra.

Para no tener que volver a la incómoda situación anterior nos hemos puesto a la tarea de generar algunos ejemplos de lo que es DISENTERÍA propuestos aquí a manera de simpáticas imágenes que usted se hará en su ya muy maltratada cabeza, por parte de los medios masivos de comunicación.

DISENTERÍA es: Un vomito en la banca de atrás de un bus repleto de gente, un perro atropellado por un camión de basura, un padre de familia electrocutado por andar cogiendo el contrabando, un payaso pidiendo limosna, un cura masturbándose en el confesionario con un calendario de Lady Noriega, un cerdo que es engordado para ser devorado en una festividad por marranos, un borracho en un baile besando a un travesti creyéndolo la mujer más chimba del universo, un billete de cien mil pesos con la imagen del sagrado corazón de Jesús, un presidente estúpido queriendo gobernar un país que ha tenido un pasado estúpido y la lista puede aumentar (envíenos sus propuestas para prolongarla).

La verdadera conclusión es que DISENTERÍA no significa nada o por lo menos nada importante… Ésta es la canalización de toda la basura que tenemos dentro y no podemos seguir conservando, la puesta en práctica de las clases de estética y castellano que vimos durante seis años en el bachillerato, la exaltación de los sentidos para experimentar el asco, la belleza y el hastío.


Me lo dijo un marrano

Tanto como el patio de su casa, las esquinas de su barrio, las calles de la ciudad o la bonita cabeza que usted sólo usa para ponerse sombreros, ésta publicación está llena de basura. Aquella basura que tanto nos estorba pero que no somos capaces de recoger, ni siquiera por curiosidad, pero que algunos pueden volver útil. Algo así como las tablas de la cama que alguien convirtió en carro de rodillos para transportar el mercado a ancianas decrepitas, o las viejas monedas salidas de circulación, con las cuales se pueden hacer buenos petardos o en su defecto esculturas para decorar parques intransitables y donde puedan mear gamines y transeúntes acosados por la necesidad de evacuar sus vientres enfermos.

Nosotros que somos tres veces ignorantes porque no nos interesa saber nada de política, no sabemos leer ni escribir, ni poseemos religión alguna, nos atrevemos a convertir toda la basura visual y moral, que se acumula a nuestro alrededor, en esto que usted, pobre lector estafado, tiene en las manos, para que se entere de lo que puede producir tanta miseria y desocupación.

Editorial - Más marrano


Inmediatamente el marranito ve la luz del mundo, con un cordel de pita le amarran el cordón umbilical y se lo cortan con tijera... Es todo un arte porque si queda mal amarrado le puede traer muy malas consecuencias al animalito (muy flojo se desangra, muy apretado le produce una hernia).


Luego de cortado el cordón umbilical, al marranito le proceden a cortar los colmillos con un cortaúñas, porque nacen con ellos muy grandes y si muerden a la marrana cuando los está amamantando esta los puede matar.


Finalmente les cortan la cola con tijera y les aplican yodo en aerosol en todas las heridas para desinfectarlos.


En nada envidiamos la suerte del marrano, pero si agradecemos a nuestra bella cultura que exista la práctica de sacrificar a este curioso animal para la preparación de deliciosos platos. Pero no vamos a entrar aquí en un dilema moral porque, para que son bobadas pero, a nosotros si nos da lástima cuando matan al animalito, pero nos alegra mucho cuando el chicharrón que reposa en nuestro plato tiene más de siete patas.

Los marranos: mamíferos rechonchos, de piel generalmente rosada o parda, pelo grueso, hocico chato, grandes orejas, patas cortas, y cola pequeña, nacen, crecen, se reproducen y nos los comemos.

La marranada, símbolo de abundancia, es una actividad de reunión fraternal, de excesos, que afirma nuestra antioqueñidad. En torno al sacrificio del marrano se une la familia, la cuadra, el grupo social. Aunque a veces resulten también en desavenencia porque "a tal le tocó la cola"; que "a este le dieron más tocino"; que "a mí no me tocó siquiera un gusanito de cañón"…

“Vayan por el señor carnicero pa’ que mate el marrano que ya lo van a traer”, grita la matrona de la casa, y los  "pelaos" corren por el señor, que un poco más tarde aparece con su ayudante y una maleta grasienta con la herramienta que está compuesta por un chuzo, varios cuchillos muy bien afilados, la chaira para asentarles el filo, un hachuela y la piedra de amolar… Entre varias personas manean a la víctima y lo recuestan a fuerza de bregas para que su verdugo le propine la puñalada marranera en el costado izquierdo a la altura del corazón

La imagen del marrano nos es común desde la infancia y está presente en muchos aspectos, objetos y espacios de nuestra cotidianidad. Quién no recogió platica en un marranito de barro y después lamentó romperlo para sacar el capital; quién no vio las aventuras de Porky Pig, el marrano “tatareto” amigo del conejo de la suerte o quién no escuchó el cuento de los tres cerditos y sintió lastima por el pobre lobo que no pudo deleitarse con tan ricas chuletas.


Publicado originalmente el 2 de enero de 2008 en el blog de DISENTERÍA.